Cambiar una vida para cambiar el mundo

¿Alguna vez te has parado a pensar en tu potencial para cambiar el mundo? No me refiero a imaginarte como el protagonista de una película de acción salvando el mundo del villano de turno, sino a analizarlo fríamente.

Si lo has hecho, seguramente ya te has dado cuenta de un secreto a voces: no puedes. Y no, que recicles tu basura no cuenta. La triste realidad es que, en un planeta habitado por más de 7.000 millones de personas, lo que la mayoría somos y seremos capaces de lograr en toda nuestra vida no tendrá un gran impacto en el mundo.

No es así como funcionan las cosas. Incluso las personas que sí tienen poder e influencia global, como podrían ser el presidente de Estados Unidos, la estrella pop del momento o tu actriz favorita, forman parte de un enorme engranaje de personas e intereses, lo que nos lleva de nuevo al punto de partida.

Yo sí podría cambiar el mundo, lo que pasa es que no me da la gana, que no te enteras papu.

Yo sí podría cambiar el mundo, lo que pasa es que no me da la gana.

Esto puede resultar desilusionante para algunos, para mí es todo lo contrario. Cuando dejas de mirar al cielo es cuando empiezas a fijarte en lo que hay en el suelo. Nos pasamos la vida pensando que estamos cerca de conseguir un cambio, que la oportunidad para demostrar de lo que somos capaces está a la vuelta de la esquina, y al final lo único que pasa es la vida.

La reflexión no es mandarlo todo a la mierda porque nada de lo que hagamos tendrá sentido, sino entender algo tan simple como esto: si cambias el mundo de una persona no cambias el mundo, pero estás cambiando un mundo.

Al estilo de Cadena de favores, pero mucho menos cutre.

Al más puro estilo Cadena de favores, pero menos cutre que la peli.

El acto tan simple y cotidiano de ayudar a alguien que lo necesita probablemente se nos olvidará pasados unos días, pero para la persona ese gesto puede tener un valor incalculable. Si pasáramos menos tiempo pensando en lo que podemos hacer para cambiar el mundo, y más tiempo haciendo cosas por la gente que tenemos a nuestro alrededor, probablemente nos iría un poco mejor a todos.

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