Cuidado con quien envidias, puedes acabar pareciéndote a él

He viajado por medio mundo y colaborado de manera activa en varios proyectos relacionados con la seducción -la de verdad, no la misoginia 2.0 que venden algunos- y la mejora de las habilidades sociales, y casi siempre se repite el mismo patrón en personas que se sienten insatisfechas con su vida: envidian la de otros o peor, idealizan la de alguien en concreto y la utilizan como modelo a seguir.

Algo me dice que esto no va a acabar bien.

Algo me dice que esto no va a acabar bien.

Ya se trate del pseudogurú de turno, tu celebridad favorita o el vecino ligoncete del cuarto, el error no consiste en admirar a alguien e intentar seguir sus pasos en aquellos aspectos de nuestra vida en los que nos sentimos incompletos, sino en construir una versión edulcorada de la vida de otra persona que solo existe en nuestra cabeza, y a partir de ahí intentar obtener lo mismo mediante la imitación.

¿Qué sucede cuando hacemos esto? Que solo visualizamos la meta y no el camino  que nos lleva a ella. Sin entrar a valorar lo ineficaz de este método, incluso aunque llegaras a conseguir lo que más deseas en tu fuero interno, ¿realmente lo disfrutarías? Lo más probable es que esa sensación de éxito te dure muy poco, y el bajón posterior te acabe empujando a convertirte en una persona que solo busca el placer inmediato, la efímera sensación de victoria que dura unas pocas horas, con suerte unos pocos días.

Y te pondré un ejemplo personal: cuando tenía 16 años, me obsesioné con una chica de mi instituto. No te voy a contar la típica historia del chico virgen e inseguro que nunca había ni mirado a una chica a los ojos porque no es así, pero este caso era diferente. Llegué a idealizarla de tal manera que me bloqueaba solo de pensar en como sería salir con ella. Incluso aunque llegara a enamorarse de mí, ¿qué tenía yo para ofrecerle? ¿Qué plan sería lo suficientemente bueno para ella? ¿Qué palabras elegir para representar la imagen mental que tenía sobre ella? Llegué a escribirle no una sino varias cartas en las que intentaba explicarle como la veía a través de mis ojos, sin caer en boberías romanticonas cursis y vacías. Pero nunca fuimos más allá, no me atreví a dar ningún paso en esa dirección. Meses después me enamoré de otra chica y ella de mí, fue mi roca durante los peores años de mi adolescencia y aunque la cosa acabó mal siempre la recordaré con cariño porque me ayudó a crecer como persona hasta límites insospechados.

Pero hoy, escribiendo estas líneas, vienen a mi mente recuerdos nítidos de aquella sensación de amor imposible que tenía entonces, y es ahora cuando soy capaz de entender qué falló.

Te imaginas de la mano de esa persona que te vuelve loco, ves una fotografía o contemplas un instante de la vida de alguien y tu mente proyecta una imagen de conjunto irreal. Identificas la persona con las sensaciones que crees que experimentan en todo momento, pero nada más lejos de la realidad. Todo el mundo tiene inseguridades, insatisfacciones y problemas. Tras lo que tú ves en la superficie se esconden circunstancias tan malas o peores de las que tú puedes estar atravesando.

Si pudieras tener el cerebro de Stephen Hawking dentro del cuerpo de Cristiano Ronaldo, con la cara de Zayn Malik y la cuenta bancaria de Amancio Ortega, seguramente lo tendrías todo más fácil pero, ¿puedes garantizar que alguno de ellos es completamente feliz? Quizás Cristiano Ronaldo lo sea, pero eso tiene más que ver con el hecho de que los estúpidos suelen ser más felices que la mayoría.

Y es que a eso se reduce todo: sentirse pleno, ser feliz. No te esfuerces en envidiar la vida de otros, porque ni podrás vivirla ni falta que te hace. Has nacido y crecido con una serie de fortalezas y debilidades, es eso lo que te hace ser quién eres. Vivir la vida de otra persona puede ser un alivio en muchos casos, pero dejarías de ser tú mismo en el proceso. Dejarías de existir, tan simple como eso.

Por contra, ¿no es más sano y más inteligente aprovechar lo bueno que tienes y esforzarte en cambiar todo aquello que no te llena? Y no me digas que es imposible, nadie es tan feo, tan gordo, tan estúpido o tan tímido como para no poder hacer nada más al respecto que sentirse un miserable el resto de su vida.

Te pido que me hagas un favor, y que te respondas en voz alta a esta pregunta. Piensa en lo peor que tienes, eso por lo que te sientes más inseguro. Si te fueras a morir mañana, ¿te importaría una puta mierda? Tener la nariz torcida, estarte quedando calvo, no saber hablar en público o no tener el valor necesario para decirle a esa persona lo que sientes, ¿te obligarían a quedarte encerrado en tu casa si fuera tu último día en este mundo?

Pues eso, cuidado con sentir envidia por cosas que vemos arañando únicamente la superficie e invierte en ti mismo, eso y viajar es lo único en lo que gastas dinero y te hace más rico.

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