Las 5 cosas que todos echamos de menos antes de morir

Tenía este artículo en mi lista de pendientes desde hace muchísimo tiempo. Al tener una red de blogs bastante grande, me paso el tiempo recopilando información y fuentes interesantes para dedicarles un post en el futuro. Hoy he decidido rescatar del baúl de los recuerdos una extraordinaria lección de vida: aquellas 5 cosas que todos echamos de menos antes de morir.

Pero retrocedamos un poco, ¿de dónde surgen estos 5 puntos y por qué decido escribir sobre ello ahora? Todo empezó con un blog de una ex-enfermera llamada Bronnie Ware que trabajaba en la zona de cuidados paliativos de un hospital, y contaba su experiencia tras años y años acompañando enfermos durante sus últimas semanas de vida. Parece que con el tiempo ha reconducido su carrera, sustituyendo su blog de reflexiones por una web que lleva su nombre y en la que se dedica a ofrecer conferencias y vender libros de autoayuda, por lo que aquella valiosa información gratuita parece haberse perdido sobre una capa de marketing.

Afortunadamente, guardé en un archivo de Word aquellos 5 puntos que, según su experiencia, se repetían una y otra vez en forma de lamentos o arrepentimientos que les quedaban a las personas que cuidó durante la última etapa de su vida. Te los resumo y explico a continuación:

Hombre arrepentido

1- Me habría gustado tener la valentía de vivir la vida que realmente quería vivir, no la que otros esperaban de mí.

Según la enfermera, este lamento era el más común de todos, no entendía de edades ni de sexos. Cuando nos quedamos sin tiempo y echamos la vista atrás, nos damos cuenta de la enorme cantidad de sueños que nos quedaron por cumplir, y por supuesto de todas aquellas decisiones que tomamos no porque era lo que deseábamos, sino porque es lo que se espera de nosotros.

Elegir una determinada carrera, un trabajo, un lugar para vivir e incluso un estilo de vida con el que no estamos de acuerdo en nuestro fuero interno únicamente porque se supone que es lo que uno debe hacer, lo que tus padres, tu familia o la sociedad en su conjunto te dicta, es una de las peores sensaciones de arrepentimiento que podemos sentir en esta última etapa.

Ware reflexionaba al respecto diciendo que debemos cumplir todos los sueños que podamos, porque en el momento en el que la salud nos falla ya es demasiado tarde.

2- Me gustaría haber trabajado menos y haber disfrutado más.

Este lamento también se repetía insistentemente, especialmente en hombres. Se habían perdido la infancia de sus hijos, la compañía de sus esposas y un sinfín de cosas hermosas que la vida podía ofrecerles por estar centrados en su trabajo.

Al final de tu vida no son los ahorros lo que te llevas a la tumba, sino todo aquello que has vivido. Está bien pensar en los tuyos, en su bienestar presente y futuro, pero quizás sería bueno pararnos a reflexionar hasta que punto lo que hacemos es beneficioso para nosotros y nuestro entorno, y cuando es el momento adecuado para decir basta y ofrecernos la posibilidad de disfrutar de tiempo libre junto a los nuestros.

3- Desearía haber tenido el coraje suficiente para expresar de forma sincera mis sentimientos.

Es muy frecuente reprimir nuestros sentimientos, bien sea porque pensamos que nuestro entorno más cercano no los va aceptar o porque sabemos a ciencia cierta que será así.

Pero al final tu vida es tuya, de nadie más, e indudablemente es demasiado corta como para prohibirnos sentir y comportarnos como realmente queremos, porque cuando el tiempo se te esté acabando te darás cuenta de que tu propia vida te resulta ajena, vacía, carente de sentido. Solo hay una persona que indistintamente te acompañará desde el primero hasta el último de tus días, y esa persona eres tú. Quizás deberías dedicar algo más de tiempo a conocerte y a mimarte tal y como eres.

Incluso si tu familia, amigos o pareja no lo aceptan, el problema es suyo y no tuyo. Piensa si estás dispuesto a sacrificar lo que eres únicamente porque los demás piensan que deberías ser de otra manera.

4- Me gustaría no haber perdido el contacto con mis amigos.

Es en momentos como este cuando más nos acordamos de toda aquella gente que conocimos en el camino y nos marcaron para siempre. Decía Wave que una infinidad de sus pacientes ni siquiera pudieron despedirse de sus amigos por ser incapaz de localizarlos, el tiempo había pasado y acabaron perdiendo el contacto para siempre.

El ritmo de vida que vivimos, las obligaciones que tenemos -y creemos tener- acaban subiéndonos sobre un tren de vida que nos empuja en muchos casos a abandonar a nuestros seres queridos y personas cercanas a nosotros sin apenas darnos cuenta. Es bueno darse cuenta a tiempo y cuidar las relaciones que realmente nos importan, porque en última instancia cuando queramos arrepentirnos puede ser demasiado tarde.

5- Tendría que haberme permitido ser más feliz.

Al final, todo se resume en esta reflexión. Puede que no sea la más contundente, pero sin duda es la más intensa. La felicidad es una elección, un estilo de vida. Es buscarnos a nosotros mismos sin importar nada ni nadie.

En fotografías, en nuestras redes sociales, en nuestras reuniones con amigos y familia, perdemos el tiempo fingiendo una felicidad que no sentimos mientras impedimos que nuestros verdaderos sentimientos afloren y salgan a la luz. Permítete ser feliz, porque de lo contrario no serlo por elección propia sí hará que te arrepientas para siempre.

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Podría terminar con una reflexión personal al respecto, pero creo que en este caso las palabras sobran, se las dejo a otros que han vivido algo con lo que nadie quiere enfrentarse e indistintamente todos pasaremos. Hasta la próxima.

 

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